12.07.2014



Me pierdo en su mirada intensa, que tan sólo dura unos segundos. 
Acto seguido desvía la mirada, como si se quedara en blanco mirando al infinito. Me evita.
Pero aún así sigo teniendo la esperanza de que todo vuelva a ser como antes, de que vuelva a esperarme y a buscarme, a llamar mi atención.
No lo entiendo. Tan fácil me resulta leer el interior de los demás, pero él es un completo misterio, la pieza rota del puzzle, la bola de cristal opaca que no deja traspasar la claridad. 
Claridad de su tez, de su cabello y de sus ojos, que me hipnotizan y me hacen soñar despierta.